sábado, 27 de octubre de 2007

¡Qué tristeza, General Páez!

¡Qué tristeza nos produce el hecho de sentirnos impotentes ante tanto abuso de poder!, pero da más tristeza saber que pocas voces que se harán sentir, y ninguna de aquellos que ostentan tanto poderío, que se atreva, desde una curul parlamentaria, (por ejemplo) a responderle a la verborrea infame, a la presumida soberbia del neo-Nerón sabanetense, que en nombre de esta mal llamada “revolución” osa ensuciar el nombre del portugueseño más universal de nuestra historia patria: “el General en Jefe JOSE ANTONIO PAEZ”. Estoy escribiendo en plural porque sé que muchos portugueseños, como yo, se sienten agraviados por la más cruel de las calumnias que hayamos escuchado alguna vez en boca de quien debiera dar muestras de ese amor que dice tener por nuestra historia y por nuestros héroes. Por eso nos dio tristeza ver el 17 de diciembre próximo pasado, en cadena televisiva, al Jefe de Estado, no tanto ensalzando a Bolívar como profanando, desde el Panteón Nacional, los restos del “Ciudadano Esclarecido”.

Entre tantas barrabasadas, a Chávez se le ocurrió llamar corrupto y traidor a nuestro icono histórico. Corrupto porque (según la falseada nueva historia inventada por él (Páez fue dueño de una cantidad incalculable de hectáreas de terrenos con ganados y pastos. Menos mal el expresidente de la Academia Nacional de la Historia, Dr. Guillermo Morón, le respondió aclarando que esas tierras le fueron adjudicadas al General, por el Jefe de Estado Simón Bolívar, en retribución por tanto sacrificio en la guerra de Independencia, desde 1810 hasta 1821; y es que nadie puede dudar del arrojo y la capacidad estratégica de guerra que poseía el General Páez, desde las batallas más rudas, a punta de lanza con sus llaneros semidesnudos hasta la madre de las batallas, la de Carabobo, decidida por él y por la fuerza de sus ejércitos. Solamente los necios son capaces de ignorar la verdad ¿verdad, Alcaldesa Zenaida?, ¡dígalo Ud. que formó parte del Bicentenario del Natalicio de Páez, designada por el Presidente Herrera Campíns! Y si hablamos de corruptos entre los que ostentan el poder, nadie se ha atrevido a preguntarle al Presidente ¿de dónde diablos han sacado tanta fortuna su Padre Gobernador de Barinas y sus hermanos para tener esa especie de “Falcon Crest” en que convirtieron a un “revolcadero de burros” que antes se llamaba “La Chavera” a orillas del río Caipe?, desde donde el “Presidente Historiador”, en el año 2004 celebró, en cadena nacional, sus 50 años, rodeado de sus parientes.

En cuanto a lo de traidor, Guillermo Morón insistió en algo que ya todos conocemos: “La Cosiata” (separación de Venezuela de la Gran Colombia). En verdad Páez se plantó en el desafío de no permitir que Venezuela fuese una colonia de Colombia, puesto que el empeño de Bolívar era que la capital del gran país de sus sueños fuese Bogotá y no Caracas, es decir, Páez nos liberó de ser súbditos de Colombia. Traidor, en todo caso, fue Santander, quien en más de una ocasión planificó el magnicidio de Bolívar, y le arrebató el poder en Colombia. Pero recordemos lo que ocurrió en torno al Generalísimo Francisco de Miranda en 1812, cuando Bolívar, subalterno del veterano guerrero, no sólo se dejó quitar la plaza de armas de Puerto Cabello por los realistas, sino que esa misma noche, con un grupo de sediciosos hizo prisionero a Miranda y lo entregó al Imperio Español para que muriese en “La Carraca” de Cádiz el 14 de julio de 1816; y el chavista que dude de este dato, que lea la historia, o simplemente, vea la película “Miranda”, uno de los últimos filmes venezolanos que han dado mucho qué hacer a los críticos de séptimo arte. ¡Qué ironía!, el “Comando Miranda” del chavismo bolivarero acaba de utilizar el nombre del Generalísimo traicionado por un oligarca (Blanco criollo) para un proceso proselitista ¡pobres héroes de la independencia!¡Cómo se falsea la historia!, mientras el Presidente denigra de Páez, con la probable intención de sacar sus restos del Panteón Nacional, ingresa -por capricho- suyo los restos de Guaicaipuro (supuestamente) porque, ¿quién puede dar fe de que esos son los restos de aquel bizarro cacique? También ingresó los restos del autócrata más corrupto de siglo XIX Antonio Guzmán Blanco. Es bueno recordar que en aquellos tiempos hubo un poeta cuyo nombre ahora no recuerdo, quien cada rato estaba en prisión por escribir contra el dictador. En una ocasión, unos lacayos (como los de hoy) sacaron al poeta de la cárcel para reconciliarlo con el Presidente. Para ello, prepararon una cena en la que el bardo rebelde tomaría la palabra para ensalzar al “Déspota Ilustrado”. El poeta tomó una manzana de las que había en la mesa e improvisó esta redondilla:

Por una cual la presente
perdió el Paraíso Adán,
hubiera sido Guzmán
se come hasta la serpiente.


Estos versos fueron motivo para encarcelarlo hasta que Guzmán salió del poder. Los poetas sabemos que vendrán tiempos difíciles, más tendremos que asumir retos, como dijo Argimiro Gabaldón: “El camino es duro, pero es el camino”. Los portugueseños debemos reaccionar en comunidad, porque a todos nos atañe la descalificación que a cada momento se le hace públicamente a nuestro icono histórico: sus plazas están abandonadas y han sido víctimas de ataques injustificados por parte de fanáticos enfermizos de la revolución. La intelectualidad portugueseña: educadores, estudiantes, escritores, articulistas de prensa, cronistas y ciudadanos en general debemos unirnos en una sola voz. ¡No a la descalificación del nombre de José Antonio Páez!, y es que como llaneros, no debemos aceptar que se nos impongan nombres de bandoleros incendiarios como Zamora y Maisanta, mientras se descalifica el del “Centauro de los Llanos”.

Un diario local guanareño indagó en su edición del 20-12-06 (páginas centrales) diversas opiniones de parlamentarios regionales, tanto adversarios como afectos al chavismo. Todos estuvieron de acuerdo en que Páez tiene en la historia “un sitial bien ganado” y que es “segundo Padre de la Patria”. Sólo el diputado suplente a la Asamblea Nacional, Silvio Mora Ochoa se solidarizó con las descalificaciones del caudillo. Según el periodista redactor, Mora Ochoa se presenta como “Profesor de Historia durante varios años”. En su triste papel de “loro repetidor” este “Parlamentario” afirma que entre Páez y Santander “idearon La Cosiata para defenestrar los ideales integradores del Padre de la Patria”, nada más falso, ya que todo el mundo ha leído sobre de la enemistad perenne entre el neogranadino y “El León de Payara”. Sólo a Mora Ochoa se le ocurre la necedad de avalar el insulto de Chávez y catalogarlo como una “Clase Magistral”. Quiero aclararle finalmente, al universo lector que Mora nunca ha sido Profesor de Historia y sí de Castellano y Literatura en el Liceo “Dr. Carlos Emilio Muñoz Oráa de Guanare, pero por pocos años, puesto que el resto de su actividad estuvo dedicada a gozar del fuero sindical, privilegio que en la IV República se le otorgaba a los sindicalistas como él (quién era de FENATEV, por cierto). ¡Qué pocos son los hombres de buena voluntad!... ¡Que Dios nos agarre confesados!
Yorman Tovar (Poeta portugueseño)

jueves, 25 de octubre de 2007

J. C. Pérez Oráa: UN NUEVO TIEMPO DISTRIBUIRÁ CARTILLA QUE “REVELA LO QUE ESCONDE LA REFORMA”

http://ultimahoradigital.com/
Miércoles 24 de octubre de 2007

Para seguir profundizando el trabajo de divulgación de lo que se “esconde detras de la Reforma Constitucional”, la dirigencia de Un Nuevo Tiempo en Portuguesa comenzará a repartir por todo el estado Portuguesa, una cartilla diseñada por la dirección nacional del partido para dar a conocer a la población general porqué la Reforma Constitucional es inconveniente.

Así lo informó, José Clemente Pérez Oráa, presidente ejecutivo de la Comisión Organizadora de Un Nuevo Tiempo en Portuguesa, quien manifestó que ya al Estado llegaron más de 5 mil ejemplares de la cartilla en cuestión, y que los mismos serán repartidos en los espacios públicos a fin de que la gente de forma sencilla y clara conozca la reforma, y sepa a qué atenerse con esta.

Explicó Pérez Oráa, que dentro de la cartilla los lectores pueden conseguir detalles sobre porqué la reforma es una estafa al pueblo; sobre los caramelitos de cianuro como la reducción de la jornada laboral que sólo beneficia a un 20% de la población, entre otros; respecto a como el poder no será para el pueblo sino para el cogollo presidencial; o como las gobernaciones y alcaldías pasarán a ser jarrones chinos.

El dirigente de Un Nuevo Tiempo, invitó a la población a revisar detenidamente la cartilla, para que cada persona sepa cuáles son los peligros de la reforma, pero de forma argumentada, para que nadie piense que se le quiere manipular desde la tribuna de la oposición.

“A la reforma hay que decirle que no, pero con esto no se le está diciendo no a Chávez porque podrá seguir gobernando hasta el 2013, lo que no se quiere es que sea rey hasta que se muera” sentenció Pérez Oráa.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Construyendo la alternativa progresista: La Democracia Social

"Porque estamos convencidos de encontrarnos luchando, cívica y democráticamente, por valores modernos que nos unen a todos, valores vivos en la cotidianidad del pueblo venezolano y en su propia historia: la libertad plena para todos y cada uno, la equidad y la igualdad de oportunidades, la solidaridad, la paz y el progreso..."

Se están marcando claramente los caminos que hemos de transitar. Por un lado tenemos el resurgir del caudillismo decimonónico, el militarismo tradicional, el personalismo político, la reacción disfrazada de “revolución”, el eterno afán conservador de convertir a la sociedad en una masa informe de siouiyes y aduladores, la sociedad al servicio de la estructuración de un proyecto faccioso de poder personal.

Esto no es nada nuevo, más allá de que la retórica del poder trate de ocultarse tras los restos de naufragios ideológicos y se alimente de ancestrales miedos, la realidad cada vez es más evidente: un hombre quiere eternizarse en el poder, destruyendo la autonomía y las libertades de los venezolanos. Llámenlo Monagas, Gómez, son otros nombres, otras épocas, pero similar afán. La imagen del caudillo, la negación de todo lo que la sociedad ha podido construirse a lo largo de nuestro siglo XX, la ciudadanía y la democracia, la alternabilidad de los gobiernos civiles. He aquí un camino, que no deja de tener el encanto de las vías fáciles, la promesa final de la solución sencilla a problemas complejos. He aquí entonces una Reforma Constitucional ranciamente conservadora y reaccionaria, la guinda de la torta de un movimiento que pretende aniquilar cualquier rastro de autonomía en la vida de los venezolanos.

Frente a esto encontramos otra búsqueda, diversa, plural, compleja. Al tratar de comprender aquello que ha movido a tantos (somos cientos, millares, millones) a marchar una y otra vez, a votar y a seguir en la lucha, a pesar del abuso, a pesar de enfrentarse al poder, más allá de la arbitrariedad que parece dominar siempre, más allá del despotismo redivivo, no podemos menos que señalar que hay algo profundamente arraigado en la sociedad venezolana.

La lucha que ha unido a tantos no es otra cosa que una lucha pacífica, ciudadana, cívica, por los valores comunes en los que creemos, por los que estamos dispuestos a vivir siempre. Estos valores los hemos construido los venezolanos a lo largo de nuestra historia, representan nuestra aprehensión, comprensión y aporte a la modernidad democrática latinoamericana. Estos luchadores que se encuentran en medio de una manifestación, en la cola de un centro de votación, en medio de una asamblea de ciudadanos, en un consejo comunal, en su red popular, en lugares tan distintos como Cabimas, Catia, el 23 de enero, Los Guayos, Guarenas, bajo el sol de Maracaibo o en las alturas merideñas forman parte de esta modernidad democrática venezolana. ¿Cuáles son los valores qué han movido a tantos? No son más que los valores de la democracia social que se encuentran regados en la sociedad, entre el pueblo, en la cotidianidad.

Primero, la lucha por la libertad plena, de todos y de cada uno, nos impulsa a ser libres de la opresión, de la enfermedad, de la ignorancia, del miedo. La señora María, saliendo de su humilde casa en la Cota 905, trabaja todos los días para ser cada vez más libre, para ver desarrollarse a sus hijos en libertad, con opciones de vida, con alternativas reales para progresar, sin dependencia, sin ataduras.
Asimismo, aquello que nos impulsa a rechazar el cuerpo de privilegios que el poder está acumulando y a desear que dichas libertades sean para todos es nuestra creencia en la equidad y en la igualdad de oportunidades. Libertad plena e igualdad de oportunidades son elementos indisolublemente ligados, la lucha por una Venezuela más justa y equitativa es también la senda del progreso que la Democracia Social marca cada día.

La Democracia Social en la que los venezolanos creemos es también solidaridad, fraternidad, somos un país solidario que defiende la posibilidad cierta de constituirnos diariamente en comunidad. Nuestra capacidad para aceptar la diversidad, para administrar los conflictos sin destruirnos, de construir soluciones para problemas que concebimos comunes es la evidencia más clara de que la solidaridad es un valor que practicamos.

El pueblo venezolano tiene más de un siglo sin sangrientas guerras, la paz es un valor consustancial con los venezolanos del siglo XXI. Al rechazar el militarismo, el caudillismo, la retórica agresiva rechazamos aquello que nos recuerda nuestras atávicas guerras civiles. La Democracia Social reivindica la paz.

Finalmente, avanzamos con irremediable optimismo, el progreso social para todos se convierte de esta manera en fe en nuestras propias capacidades para construir un futuro mejor.
Un Nuevo Tiempo nace con la convicción de luchar por un camino progresista y democrático junto con el pueblo venezolano: la Democracia Social. Un Nuevo Tiempo es evidencia de esa búsqueda, desde diversas fuentes, por diversos caminos, convergemos en la Democracia Social, la vía progresista venezolana de luchar por la libertad plena de todos los venezolanos, con equidad e igualdad de oportunidades, para construir un país en paz.